Basta con comenzar a hablar

No siempre se encuentran personas con quienes conectas a través de una simple conversación. Y, cuando sucede, ésta nos seduce de tal forma que deseamos alargarla lo máximo posible temiendo que la magia de ésta se rompa si la dejamos para otro día.

Después de una conversación se puede contemplar a la otra persona con ojos con los que quizás no la hubieras mirado antes.

A veces… sólo hay que empezar a conversar.

La impresión que una persona nos causa depende también de las palabras que dice.