La mosca y la araña

¿Cómo se sentirá la mosca, dotada por sus alas para volar, al sentir que alguien se las trata de arrancar?

Fatal. ¿A que sí?

Por eso, si un día, por casualidad, la mosca cae en una tela de araña y queda en su amor atrapada, la araña debería saber que ese animalito ha nacido para volar y que debería soltarlo antes de encariñarse demasiado. Soltarlo para que vuele, al menos, alrededor de los dominios de Don o Doña Araña.

Si Don o Doña Araña no es del todo feliz y le enfada o contraría ver a Don o Doña mosca volar, ésta última probablemente se aleje para evitar verle la cara y evitar que le alcance la onda expansiva del enfado.

Da igual quién sea la mosca y quién la araña. Todos hemos desarrollado en algún momento de nuestra vida ambos papeles.

Lo cierto es que Amar no es Poseer. Y que las moscas deberían volar con otras moscas.

La pregunta es… ¿por qué las arañas se empeñan en cazar moscas interrumpiendo con sus telas el espacio aéreo del Amor?

 

 

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