Pescado fresco

Si fuéramos a una pescadería, pidiéramos un pescado y, al cocinarlo, éste demostrara no estar tan fresco como nos habían asegurado que estaría, le echaríamos la culpa al pescadero y nuestros reproches y toda nuestra furia irían contra él.

Si éste reincidiera en vendernos pescado de dudosa calidad la culpa empezaría a ser nuestra. Y a nadie se le escapa que nuestra sería la responsabilidad, como consumidores, de buscar el establecimiento que nos proporcionase mejor producto y servicio.

La calidad del Amor que disfrutamos también es responsabilidad nuestra y debemos buscar la persona que mejor pueda ofrecérnoslo.

Por eso, si no es suficientemente bueno lo que nos dan, ¿qué hacemos volviendo?

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