¿A quién le confías tu corazón?

 

Recuerdo hace veinte años la confesión de una amiga que, refiriéndose a su novio, me dijo: “Cuando nos enrollamos, yo siempre espero a que sea él quien me bese primero”.

Yo dudé, por entonces, si estaba tratando de dar una imagen de buena chica. Pero hoy me pregunto si no será, en parte, recomendable actuar así. ¿No es en el fondo una manera de asegurarse el verdadero interés de un chico?

Pienso que, en general, las mujeres apuestan por relaciones más largas que los hombres. Y que, cuando una chica se fija en uno, es porque le gusta de verdad y quiere construir algo bonito y duradero a su lado.

De ahí que algunos utilicen las tan denostadas e incumplidas promesas, que al oírlas suenan a música celestial. Frases como: “Te amaré siempre”.

Entregar el corazón a una persona que no te garantiza que lo cuidará, es como dárselo al lobo del cuento. En vez de guardarlo, es posible que lo devore primero y tire después lo que le sobre.

Es necesario conocer bien la persona a la que se lo confiamos.

 

 

flosruberum- lobo

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