No… ¿siempre significa no?

En ocasiones has tenido que protegerte usando un hombre como escudo ante la insistencia de otros hombres. Fingiendo quizá un vínculo para que otros, que no te agradaban, no se acercasen demasiado.

Los hombres a veces no aceptan una negativa por respuesta. Al menos, no les basta sólo un NO. ¿Virtud? ¿Defecto? Insisten e insisten sin darse fácilmente por vencidos. Y es que a veces la insistencia a algunos les ha dado resultado.

“El que la sigue la consigue” – dice un viejo refrán.

Hay quien desiste a la primera negativa. Para quienes un NO es un NO.

Otros interpretan un NO como un “ya veremos”. Un: “Hoy no, vuelve a preguntarme mañana”. O un: “tú sigue intentándolo, demuéstrame que vas en serio, que puedo confiar en ti, que no soy un capricho puntual… porque YO busco algo serio, alguien en quien poder confiar”.

Por supuesto esto no es una ley aplicable a todos los casos o circunstancias. A menudo cuando las mujeres dicen NO, quieren decir NO. Un NO rotundo, redondo y contundente. Y los hombres deberíamos saber diferenciarlos y respetarlos.

¿Qué te gustaría que valorasen de ti?

No sólo eres guapa. Tienes otras cualidades en las que pocos reparan.

La gente valora tu elegancia, tu belleza, tu sonrisa y ese pelo tan bonito que tienes y a ti te gusta que lo hagan. Pero tú sientes que eres algo más, mucho más. Que tienes muchas cualidades que, para la mayoría, pasan inadvertidas y a ti son las que más te gustan.

No sólo eres fachada. La decoras porque te hace sentir bien, porque es tu tarjeta de visita, tu carta de presentación. Pero cada día le das menos valor a la apariencia.

Tratas de ser lo más natural posible. Dulce, pero sin azúcares, ni aditivos añadidos.

Y tan bella por dentro, como por fuera.

Un hombre detallista

Un hombre que regala flores es un hombre detallista.

Regalar flores es un gesto de delicadeza y romanticismo. Aunque algunos puedan pensar que está pasado de moda.

Sin embargo, hay muchas otras ejemplos de detalles. Abrir la puerta a una mujer, dejarla pasar, prepararle la cena, ofrecerle una plaza en un bote salvavidas cuando el barco en el que viajas se hunde.

Siempre será mejor que un hombre tenga detalles con su pareja, a que no los tenga.

Los detalles, variados y originales, alimentan una relación. E invitan a tu pareja a que idee los suyos para sorprenderte a ti.

Cuando uno tiene detalles, recibe detalles. Cuando uno se abandona, obtiene silencio primero y frialdad después.

¿A quién le confías tu corazón?

 

Recuerdo hace veinte años la confesión de una amiga que, refiriéndose a su novio, me dijo: “Cuando nos enrollamos, yo siempre espero a que sea él quien me bese primero”.

Yo dudé, por entonces, si estaba tratando de dar una imagen de buena chica. Pero hoy me pregunto si no será, en parte, recomendable actuar así. ¿No es en el fondo una manera de asegurarse el verdadero interés de un chico?

Pienso que, en general, las mujeres apuestan por relaciones más largas que los hombres. Y que, cuando una chica se fija en uno, es porque le gusta de verdad y quiere construir algo bonito y duradero a su lado.

De ahí que algunos utilicen las tan denostadas e incumplidas promesas, que al oírlas suenan a música celestial. Frases como: “Te amaré siempre”.

Entregar el corazón a una persona que no te garantiza que lo cuidará, es como dárselo al lobo del cuento. En vez de guardarlo, es posible que lo devore primero y tire después lo que le sobre.

Es necesario conocer bien la persona a la que se lo confiamos.

 

 

flosruberum- lobo

A veces, se evapora

Una relación tiene etapas. Nace, crece, se reproduce y muere. Como una empresa, como un producto. Y a todas tiene uno que saber adaptarse.

Habrá momentos en los que parezca que esté muerta y haya que aplicarle descargas para devolverle la vida, como en un quirófano. Otras, parecerá una montaña rusa.

Muchos opinan que éste es el mejor momento. El de las mariposas, el de las ilusiones que vuelan como nubes sobre la cabeza y nos empujan a seguir soñando, a hacer planes con esa persona… pensando que nunca lloverá.

Pero las nubes son vapor de agua en suspensión y, como el agua, el Amor tiene también su ciclo. A veces se evapora y otras se congela. Y hay que saber esperar.

Porque… como ocurre con el ciclo de las estaciones después del Invierno llega afortunadamente la Primavera.