Sé un ratón inteligente

Vivimos sin saber bien qué motiva nuestros actos. Nos dejamos llevar sin darnos cuenta de que entramos en círculos repetitivos de los que luego no sabemos salir.

Como el ratón que corre en un rodillo, cuánto más insiste en escapar más corre y más dificultad encuentra para salir. Si se detuviese, el rodillo dejaría de dar vueltas y no le supondría ningún esfuerzo bajarse.

Cuando nuestro principal reclamo a la hora de buscar pareja es nuestra imagen, nuestro atractivo físico, ¿qué atraeremos potenciándolo? Personas que se fijen prioritariamente en el físico.

 Si hacemos alarde del dinero que manejamos o nuestra posición social, ¿qué persona se acercará?

 Si buscamos una vida familiar u hogareña, ¿tiene sentido buscar tu pareja en un bar, de madrugada?

¿Y en el gimnasio?  ¿Encontraré allí deportistas?

Revisar los patrones en los que hemos sustentado la vida no está de más de vez en cuando. Si el ratón lo hiciera, encontraría la salida enseguida.

 

 

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