Lo que le gusta de ti

Tratas de llamar su atención y, haciendo tanto ruido, quizá lo que consigas sea ahuyentarla.

No te empeñes en gustarle. Hay algo más profundo en ti que llamará su atención, que le avisará de tu presencia.

Tú sigue haciendo tus cosas, lo que te gusta hacer, con lo que disfrutas. No pierdas el tiempo en urdir sofisticadas estrategias.

Lo que le atrae…. lo llevas dentro, en tu interior. Y es invisible para otros.

 

 

Sé un ratón inteligente

Vivimos sin saber bien qué motiva nuestros actos. Nos dejamos llevar sin darnos cuenta de que entramos en círculos repetitivos de los que luego no sabemos salir.

Como el ratón que corre en un rodillo, cuánto más insiste en escapar más corre y más dificultad encuentra para salir. Si se detuviese, el rodillo dejaría de dar vueltas y no le supondría ningún esfuerzo bajarse.

Cuando nuestro principal reclamo a la hora de buscar pareja es nuestra imagen, nuestro atractivo físico, ¿qué atraeremos potenciándolo? Personas que se fijen prioritariamente en el físico.

 Si hacemos alarde del dinero que manejamos o nuestra posición social, ¿qué persona se acercará?

 Si buscamos una vida familiar u hogareña, ¿tiene sentido buscar tu pareja en un bar, de madrugada?

¿Y en el gimnasio?  ¿Encontraré allí deportistas?

Revisar los patrones en los que hemos sustentado la vida no está de más de vez en cuando. Si el ratón lo hiciera, encontraría la salida enseguida.

 

 

Las heridas del amor también cicatrizan

A veces los hombres piensan las demostraciones amorosas son de personas débiles, sin darse cuenta que es precisamente al revés.

Que quien se muestra como es, y no tras un escudo de frialdad, se arriesga a ser herido.

Se puede vivir la vida tras un burladero. Asomando los ojillos temerosos por encima de él. Y se puede salir a torear. Sin espada ni banderillas: para que nadie se haga daño. Sólo para demostrarnos que si un día el Amor nos da una cornada, ésta también cicatriza.

¿Dónde construirías tu amor?

Si pudieras elegir dónde construyes tu hogar, ¿qué es lo primero que mirarías? El terreno en el que levantarlo, ¿no?

Cuando te decides a construir un amor, ¿te has preguntado si dispones del terreno adecuado? Si no quizá, al primer temblor, se derrumbe.

Prepara el terreno para edificar el amor. Si no, no te asombres luego de que éste se caiga.

Y si no lo haces, por lo menos no le eches luego la culpa al Amor: que no la tiene. De la misma manera que tampoco le echarías la culpa a la casa, cuando tú has sido el arquitecto, el técnico y el albañil.

¿Qué hago si no te gusto tanto como tú a mí?

Hace tiempo que me fije en ti. Yo sé que te agrado. Pero no encuentro el momento, ni las palabras para decirte lo que siento.

Tampoco sé cuánto te gusto o qué efecto tendría mi declaración en ti. Y no quiero fallar. No quiero oír una negativa. Sé que mi corazón sufriría. Para eso, prefiero el silencio.

Por eso no sé qué hacer. No sé si mis palabras harían otra cosa que engordar tu ego.

No quiero patinar. A tu lado, junto a ti, sólo cabe una persona.

Me gustaría ser yo… pero ¿qué hago si no te gusto tanto como tú me gustas a mí?