Encallado en las costas de tu amor.

Mientras hubo amor,  navegábamos perfectamente. El paisaje era bello y el crucero encantador.

Un día, no sé cuando, empezó a descender rápidamente el nivel de las aguas. Parecía como si alguien hubiera quitado de pronto el tapón del fondo del mar.

La marea bajaba rápido y de pronto sentí cómo nuestro barco quedaba atrapado entre las rocas. Desde la cubierta, miraba alrededor atónita. ¡Yo no sabía que estaba tan cerca la orilla!

- ¿Cómo sacarlo de aquí? – me preguntaba.

Dejar el barco allí e irme nadando hasta la costa, fue lo único que se me ocurrió.

¿Cuánto “tiempo de exposición” al Amor necesitas?

Cada uno necesita un espacio, una distancia, un “tiempo de exposición” al Amor.

Al igual que el Sol abrasa si uno se expone mucho tiempo a él, el Amor puede llegar a asfixiar.

Es necesario saber cuánto Amor es capaz nuestra pareja de asimilar, cuántos besos necesita.

Hay que dar la cantidad que pide. Ofrecerlos por exceso o por defecto… puede representar un problema. Se puede llegar a cansar.

Tal vez tu pareja no necesite la misma cantidad de Amor que tú para vivir.

Flores en el desierto

El Amor es una necesidad, como el Sol o el agua para las plantas. Pero no todas las plantas necesitan la misma cantidad de luz, ni de agua.

El cactus es capaz de crecer y dar flores en el desierto, donde otros no podrían.

 

 

Esa luz interior que nos ilumina

Conocer personas, abrirles las puertas de nuestra vida, concederles un encuentro, un café, una cita.

Escuchar, imaginar lo que nos podrían proporcionar y concluir si a su lado podría nuestra vida iluminarse, como se ilumina una ciudad cuando está en fiestas.

A todos nos gusta estar y sentirnos iluminados/as por esa luz. Una luz interior que nos ilumina cuando nos enamoramos.

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Como en una etapa del Tour de Francia.

Hay muchas etapas dentro de una relación. Momentos distintos. Como en una etapa del Tour de Francia.

A veces hay cuestas o repechos en los que el ciclista se pone de pie sobre la bicicleta y otras veces descensos que uno hace sin pedalear. Dejándose simplemente caer. Otras veces habrá llanos y, por supuesto, zonas de avituallamiento en las que reponer fuerzas.

También se podrá en un momento determinado pinchar una rueda o tal vez se forme un abanico en el que alguno se quede, debido a la acción del viento, rezagado y pierda minutos con respecto a la tete de la course o cabeza de carrera.

No podemos pensar, cuando uno se sube a una relación que todo será coser y cantar, que no llueve sobre la bicicleta o no se pasa calor y frío en determinados momentos.

Sin embargo, para los ciclistas eso no es obstáculo. Porque el objetivo, la promesa que ansían es la meta y el beso en el podium.