Dueña de tu tiempo

Cuando una persona entra en tu vida, coge protagonismo y le dedicas tiempo y atenciones.

Tiempo y atenciones que debemos de quitarle a otras cosas y personas, porque el tiempo no se alarga como un chicle. El día tiene 24 horas; ni un minuto más, ni menos.

Si un día esta persona se va, de repente una encuentra tiempo hasta debajo de los muebles y tropieza con ese tiempo y se extraña que alguien lo haya dejado allí, como un juguete en medio del pasillo.

Te agacharás y cogerás ese trozo de tiempo. Lo mirarás y se te ocurrirán decenas de cosas que hacer con él.

Descolgarás el teléfono y llamarás a alguna amiga, que se alegrará de oírte tanto como tú. Y volveréis a hacer planes juntas.

Al principio, tus pasos serán inseguros, pero luego verás que vuelves a adaptarte con facilidad a tu antigua vida. Esa que habías olvidado que tenías.

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