A un tobogán

El Amor se parece a un tobogán del Parque Acuático.

En un momento, tomas la decisión de subirte pero luego sólo te deslizas. Disfrutas, si te gusta. Te relajas, te diviertes, gritas y acabas cayendo a una piscina.

Entonces, respiras, y decides si subirse otra vez o cambias de atracción. Si te ha parecido divertido, seguramente lo harás.

Si deseas vivir una experiencia distinta, cambiarás.

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