Como Pulgarcito

Como Pulgarcito, vas dejando caer pequeñas piedras para que yo pueda seguir el camino de tu amor.

Luego, sabré hacerlo mejor o peor. Tú dirás que no dejabas esas señales para mí, si un día te das cuenta de que yo no soy la persona que tú necesitas. Pero, de momento, aunque tenue, quizá luzca una ilusión en tu corazón, una esperanza.

En ti, todavía existe el deseo de amar. De encontrar un corazón por el que tu corazón se sienta atraído. Una boca por el que tu boca se sienta atraída y unas manos con las que tus manos, deseen caminar entrelazadas.

Si esa persona soy yo o no, es algo que quieres ir descubriendo. Y eso, quizá te anime a seguir dejando caer piedras. Yo seguiré su rastro con el deseo de que me lleven… a tu corazón.

 

Romeo y Julieta

Nos vamos haciendo daño los unos a los otros. A veces, sin querer. Otras, por venganza.

Y la espiral, al principio chiquitita, se descontrola al dar unas cuantas vueltas sobre sí misma. Hasta que nadie sabe muy bien cómo detenerla. La culpa, en estos casos, nunca la tiene uno. Como dicen los niños: “Él fue el que empezó”.

Así se podrían describir o explicar muchos conflictos de lugares que no conozco y por los que nunca pasé. Y ésta es la razón por la que el amor de Romeos y Julietas se torna imposible.