Fidelidad

Cuando quieres a una persona… serle fiel no es un problema.

Has construido a su lado algo que merece la pena proteger y, cualquier tentación, no tiene fuerza suficiente para alejarte de vuestro camino.

Podrías ceder a la tentación… pero, ¿qué obtendrías a cambio? ¿Qué te puede dar otra persona en un cuarto de hora?

Si ya no quieres a tu pareja, si ya no sientes nada… ¿qué haces con ella? No es amor. Es cobardía. Ni te eres fiel a ti, ni tampoco a ella.

¿Tú con quién combinas?

Nos comportamos de manera diferente según sea la persona que se nos acerque. Algunas, sacan lo mejor de nosotros. Hay personas con los que combinamos mejor.

Pongamos el ejemplo de un cóctel: La cola y el ron dieron origen al cuba libre. Y nadie se ha quejado desde entonces, ni han pensado que formasen mala pareja. Pero a nadie se le ocurriría mezclar batido de platano con whisky. Ninguno de los dos tiene la culpa. Pero juntos, no funcionan.

Pues a algunas personas les pasa lo mismo: que no combinan.

Hay extrañas combinaciones, sin embargo, que sí funcionan. Por ejemplo, la del Submarino: cerveza y granadina. O la de la sobrasada y la miel.  Aparentemente, incompatibles… pero que hay a quien les gusta.