Un globo

El amor es un globo que nos lleva hasta las nubes. La única precaución que hemos de tener es evitar que nadie nos lo pinche.

- O no pincharlo tú -dijo María oportunamente.

- Eso, María. O no pincharlo nosotros… porque es verdad que a veces somos nosotros mismos los que lo pinchamos a poco que vemos que empieza a ascender.

 

¿Será el miedo a verlo despegar? ¿El vértigo que nos producen las alturas? Verse arriba y pensar: “¿Y ahora? ¿Cómo me bajo de aquí?”

Porque una cosa es querer bajarse de un globo porque no te gustan sus colores o su modelo y otra muy distinta no querer subirse a ninguno porque con los pies en la tierra uno se siente más seguro.

 

 

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