La llama de los sentimientos

¿Por qué queremos a unas personas y no a otras? ¿Qué es eso del querer?

Hay quien nos llama la atención a primera vista. Se produce un flechazo. El corazón nos da un brinco que pareciera que se va a salir de su sitio y nos enamoramos.

Sentimos un palpitar extrañamente acelerado. ¿Qué lo produjo? ¿¿¿Quién sabe??? Y según cómo nos respondan a ese, nuestro palpitar, el corazón puede acelerar o desacelerar su paso… e incluso no volver a alterarse al verle/a de nuevo.

Con otras personas pasa lo contrario. Cuánto más le/a conozcamos más nos gustarán y pequeños detalles serán los que acaben enamorándonos.

Somos responsables de lo que sientan otros por nosotros. Está en nuestra mano, y en nuestros labios, mantener viva la llama de los sentimientos.

Por eso, hay que soplar de vez en cuando, como con el fuego, para que se aviven.

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