Regatistas

En el amor, ocurre lo mismo que en el campo de regatas. No todos los días sopla el viento –la pasión- con la misma fuerza. Y, aún así, hay que aprender a navegar en cualquier situación.

Lo que está claro es que, si dos personas persiguen la victoria – o Felicidad-, han de estar comprometidas y compenetradas. Conocerse mutuamente. Y saber, en un momento dado, suplir las carencias que puedan darse sobre la marcha.

En caso contrario, es mejor que busquen otro socio. Otro compañero de embarcación. Porque, si han equivocado la elección, no llegarán a ninguna parte. Incluso podrían hasta naufragar.

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