A Nenuco

En cada momento de nuestra vida el amor sabe y huele diferente. Cuando tienes un bebé, huele -por ejemplo – a Nenuco.

Ese es tu amor y tú el suyo. Y dirá:

- Mamá – o papá- te quiero.
- Y yo a ti vida mía – le responderás.

Pero ese no será el último. Otros vendrán más adelante. Se presentarán sin llamar. Quizá sorprendiéndonos. Porque las etapas de la vida se suceden encadenadas y encaminándonos. Pero siempre dulcemente. O así deberían… siempre con dulzura.

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