No te quedes

 A mí me gusta verte, estar junto a ti, tenderme a tu lado, acariciarte. Pero no deseo ponerte esposas. Deseo que te quedes mientras tú desees quedarte. Mientras yo pueda aportarte cosas. Si un día te cansas… por favor, márchate. No te quedes. Porque ni tú serás feliz, ni me harás feliz a mí.

 Mientras tanto, puedes usar todo lo que tengo… mi tarjeta para ir al cajero, mi televisión y mi sofá si quieres estar cómoda y distraída.

 Puedes comprarte los vestidos que quieras, la ropa que necesites.

 Puedes coger cualquier libro de la estantería y echar la mente a volar o pararte un segundo a pensar.

 Puedes apagar las luces o encenderlas, coger una cerveza de la nevera, abrir una botella de vino, darte una ducha fresquita o un baño caliente.

 Nada que haya en mi casa, está vetado para ti.

 Un día quizá te vayas… no te preocupes por mí. Sé que la vida pasa. Y que los sentimientos cambian. Cambian en ti, pero también en mí.

 Y hace tiempo que aprendí a aceptarlo.

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Somos un jardín

Todo el mundo pasa por momentos de pérdida de fe en el amor. Depende de cómo se hayan comportado las personas a quienes decidimos confiar nuestro corazón.

Yo creo que tenemos que conocer nuestra naturaleza… como el jardinero aprende qué necesita cada planta. Cuánta luz, cuánta agua, qué clase de abono con el que alimentarlo o la tierra en la que hundir la semilla.

Si entiendes que el amor es algo parecido… la próxima vez que te enamores, sabrás elegir mejor el jardinero.

El hombre o la mujer que cuide de nosotros, que somos su jardín.

Preparada para amar

Han pasado unas horas y ya tengo ganas de volver a verte. Descubrir qué sientes, qué piensas… incluso, cómo respiras.

A qué saben tus palabras, a qué huelen… si son capaces de volar, de flotar, de hacer círculos o bailar.

¿Por qué será? ¿Qué es lo que me gusta de ti? No lo sé.

¿Te atraeré yo igual? ¿Sentirás al verme lo mismo por mí? ¿Es esto el amor?

Sé que he de andar cauteloso. Soplarte, como se sopla el fuego tratando de hacer que las llamas crezcan. Darte oxígeno, en vez de quitártelo. Esperar a que me eches de menos. A despertar tu interés en mí.

 ¿Cómo está tu madera? ¿Está lista para arder o un amor anterior la dejó mojada como la pólvora que no prende? ¿Sí? ¿Estás preparada para amar?

El amor no es una piedra

El amor no es una piedra en la que uno esculpe o dibuja un corazón. El amor cambia a cada instante, con cada gesto. Cambia de forma y de color.

Sabe también diferente en cada instante. A  veces es dulce, otras amargo. Y cuando se acaba… no sabe a nada. Quizá a indiferencia.

El único amor que nunca se deteriora es el amor no correspondido. Ese nunca pierde su sabor. Es el que mejor se conserva. Resiste. Es intemporal. Y mientras tenga alimento seguirá ardiendo sin hacerse carbón.

Muchos dirán que eso no es amor… y otros, que es el único auténtico.

el amor no es una piedra