¿De qué se alimenta nuestro Amor?

En el caso de las plantas, su felicidad – y por tanto su esplendor – se reduce a que tenga una buena tierra, un poco de agua, y un rayito de Sol.

- ¿Te has preguntado alguna vez qué necesita la persona a la que amas?

Si sabes de qué se alimenta, podrás alimentarla… si no, quizá se marchite y tengas que cambiarla por otra para que en tu jardín siempre haya alegría.

No sólo amamos personas

Amamos también lugares, objetos, animales, melodías, sabores o, incluso, ideas. O la vida en general.

Todo lo que amamos es un reflejo de nosotros mismos. Lo vemos o sentimos y desde el primer instante capta nuestra atención. Nos atrae y cautiva. Aunque para otros pase desapercibido.

A su lado, en su compañía, nos sentimos bien. Y permanecemos por un deseo propio de estar allí.

Si nos apartamos, enseguida echamos en falta la sensación que nos proporciona. Y, por eso, nos acercamos de nuevo, atraídos por esa incomparable sensación.

No coarta nuestra libertad porque hemos sido nosotros mismos quienes hemos elegido estar allí Y no nos pone limites, ni condiciones.

Podemos dejar de amar y a nadie le importará. Podemos cambiar y nuestro objeto de deseo cambiará con nosotros. Pero nadie nos pedirá cuentas por ello… porque, si no, no sería Amor.

Flores en el desierto

El Amor es una necesidad, como el Sol o el agua para las plantas. Pero no todas las plantas necesitan la misma cantidad de luz, ni de agua.

El cactus es capaz de crecer y dar flores en el desierto, donde otros no podrían.

 

 

El amor que deseas

¿Cómo es el amor que deseas? No digo la persona. Sino… el amor.

 Imagínalo. Detente un segundo, antes de buscar una persona, a pensarlo. Descríbelo con palabras. Tal vez no lo hayas hecho hasta ahora. Quizá no te pareciera importante. Pero lo es.

 Describe cuales son las cualidades que necesitas. Visualízalo. Piensa cómo repercutirá un amor tan bueno… cuando llegue. Qué supondrá para ti.

  Sé sincero/a. No conmigo, ni con los demás. Sino contigo mismo/a.

 Abre la puerta. Si cuesta abrirla, si está atrancada… pregúntate por qué.  Piensa qué ha pasado hasta ahora para que el amor que deseabas no haya llegado aún.

 Quizá tú mismo/a lo hayas impedido. Quizá tú, sin darte cuenta, hayas puesto los obstáculos para que llegase. Si es así, es momento de que dejes el camino despejado… para que el amor te abrace, te envuelva y se funda contigo.

¿Qué mensaje envía el hombre cuando regala una flor?

Una mujer está tan acostumbrada a las flores, como a los piropos. Los reciben con una halagada sonrisa y un cortés: “¿Por qué te has molestado?”. Los hombres, en cambio, no. Los hombres reaccionan ante un piropo como ante el obsequio de una flor: con extrañeza.

- ¿De verdad que esto es para mí?

Porque a nosotros rara vez se nos regala flores. Tal vez porque la belleza y la fragilidad se asocian desde siempre a lo femenino.

De hecho, son pocas mujeres las que regalarían a sus novios o maridos un ramo de flores. Optan por regalarles una camisa, una colonia, un reloj, un cd de música, una corbata o un libro. Regalos prácticos: nada simbólicos como lo es una flor.

¿Será que los hombres no entienden lo simbólico? ¿Será que prefieren una caja de herramientas?

Porque, en realidad, ¿qué se hace con un ramo de flores aparte de adornar un rincón?

Entonces, ¿qué mensaje envía el hombre cuando regala una flor?

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