A veces, la belleza

A veces la belleza es un balcón por el que cuesta trepar. Un regalo para los demás, que no siempre disfruta o valora quién la tiene.

A veces uno esconde la belleza detrás de un cristal, como esos valiosos objetos de los museos que no se mezclan con el resto y a cuyo lado pone escrito:  ” No tocar”.

A veces la belleza no es una puerta. Es más bien un muro que hay que escalar.

Un día puede que llegue un ladrón de guante blanco. Alguien con la suficiente habilidad como para no hacer saltar las alarmas.

Tú, que estabas tan sola, que esperabas un poco hastiada un giro en tu solitario destino.

Quizá te invite a trepar con él. Él está acostumbrado. Tú no. A ti te costará. No te entrenaron, no te entrenaste. Esperabas que te abrieran la puerta, que desenrollaran la alfombra roja.

Y ahora llega alguien proponiéndote otro destino. ¿Serás capaz de cambiar?

 

¿Realmente es con él con quien yo deseo estar?

Esta es una pregunta que quizá te hayas hecho alguna vez.

Primero porque el amor no siempre ofrece el mismo sabor. A veces es dulce, otras amargo. En estos momentos, tal vez te preguntes si estás realmente con quien mereces.

Si supieras dónde, irías a buscar uno mejor: el mejor de los amores posibles. Pero no hay escuelas de Amor a las que ir a esperar a la puerta un recién licenciado. Cada cual ama a su manera, con sus condicionantes. Con sus aciertos y sus errores.

Habrá quien sepa hacerlo mejor, quien tenga una habilidad innata o la haya adquirido por el camino.

La pregunta es quién, dónde está esa persona que te ayude a tocar el cielo y te ayude luego para que no te tropieces al bajar.

Una estrella fugaz

Compartir buenos momentos. En el fondo, la vida consiste en eso. Porque, de nada vale vivirlos, si no tienes con quien intercambiar esa mirada complice que uno persigue cuando ve una estrella fugaz caer del cielo y pregunta:

- ¿Has visto eso?

- Qué pasada, ¿no?

 

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Respeto

Respeto es lo debemos esperar de las personas que alguna vez pasaron por nuestra vida, de las que se intentan acercar o de las que, incluso, no esperan ni desean nada de nosotros.

El respeto es esencial. Como seres humanos, como personas o partículas que unidas forman parte de una sociedad o el universo.

Tu pareja, tu mejor amigo/a.

Yo creo que tu pareja ha de ser tu mejor amigo/a. O que, en eso, se ha de convertir con el paso del tiempo.

Si existe atracción pero no comunicación, como algunos desean, la cosa no irá demasiado lejos y no tardará en llegar el día en que la relación se convierta en insatisfactoria.

Si no se puede hablar, si no se ha llegado antes a crear un vocabulario común, donde las palabras signifiquen lo mismo – o al menos parecido- para ambos, llegará el día en que éstas se tornen en silencios. Y las sonrisas en distancia y vacío.

 

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