¿Qué hago si no te gusto tanto como tú a mí?

Hace tiempo que me fije en ti. Yo sé que te agrado. Pero no encuentro el momento, ni las palabras para decirte lo que siento.

Tampoco sé cuánto te gusto o qué efecto tendría mi declaración en ti. Y no quiero fallar. No quiero oír una negativa. Sé que mi corazón sufriría. Para eso, prefiero el silencio.

Por eso no sé qué hacer. No sé si mis palabras harían otra cosa que engordar tu ego.

No quiero patinar. A tu lado, junto a ti, sólo cabe una persona.

Me gustaría ser yo… pero ¿qué hago si no te gusto tanto como tú me gustas a mí?

 

 

A veces, se evapora

Una relación tiene etapas. Nace, crece, se reproduce y muere. Como una empresa, como un producto. Y a todas tiene uno que saber adaptarse.

Habrá momentos en los que parezca que esté muerta y haya que aplicarle descargas para devolverle la vida, como en un quirófano. Otras, parecerá una montaña rusa.

Muchos opinan que éste es el mejor momento. El de las mariposas, el de las ilusiones que vuelan como nubes sobre la cabeza y nos empujan a seguir soñando, a hacer planes con esa persona… pensando que nunca lloverá.

Pero las nubes son vapor de agua en suspensión y, como el agua, el Amor tiene también su ciclo. A veces se evapora y otras se congela. Y hay que saber esperar.

Porque… como ocurre con el ciclo de las estaciones después del Invierno llega afortunadamente la Primavera.

 

 

 

El amor es de esas cosas…

No sé si me merecía aquel regalo. Probablemente no, pero terminó en mis manos. Me la trajo mi prima María un verano que fue a Inglaterra. Al verla en el escaparate, debió pensar que me gustaría.

Al principio, me quedaba grande. Luego, año tras año, la diferencia entre mi cuerpo y la camiseta fue aminorando.

Recuerdo que se me acabó quedando pequeña. Y que mi madre, la hizo trapos…

Me tuve que resignar. Aquella camiseta ya no me servía. Pero, aún después de muchos años, la recuerdo con cariño.

 Ojalá no se me hubiera quedado pequeña. Ojalá el sol y los lavados no la hubieran desgastado.

 Hay cosas que no deberían deteriorarse con el paso de los años: el amor es una de esas cosas.

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El último obtiene el mismo premio que el primero

  No existe un momento exacto en el que nos deba llegar el primer beso o la primera experiencia amorosa. No hay que darse prisa. No porque llegue antes nos va a producir mayor satisfacción. A cada cual le llega a su debido tiempo y éste no debe adelantarse.

 No es mejor, ni peor la experiencia cuanto antes se produzca. Cada uno la vivirá de forma personal y única.

 No es una carrera a la que uno deba llegar primero. El último obtiene el mismo premio.