¿Recuerdas la primera vez que te enamoraste?

Probablemente no. Eras tan joven y los recuerdos… se pierden.

Nadie pensó que ya tenías la edad para tener esos sentimientos, para enamorarte de alguien. Era mayor que tú y mirabas con curiosidad.

Querías acercarte. Verlo o verla más de cerca. Pasar más tiempo a su lado.

¿Qué era? ¿Tan sólo curiosidad? ¿O también atracción? Sus palabras, su sonrisa, sus labios… lo que fuera. Y no lo podías reprimir.

Era sólo un juego. Pero no sabías que te podías pinchar.

 

primera_vez_que_te_enamoraste

El amor es de esas cosas…

No sé si me merecía aquel regalo. Probablemente no, pero terminó en mis manos. Me la trajo mi prima María un verano que fue a Inglaterra. Al verla en el escaparate, debió pensar que me gustaría.

Al principio, me quedaba grande. Luego, año tras año, la diferencia entre mi cuerpo y la camiseta fue aminorando.

Recuerdo que se me acabó quedando pequeña. Y que mi madre, la hizo trapos…

Me tuve que resignar. Aquella camiseta ya no me servía. Pero, aún después de muchos años, la recuerdo con cariño.

 Ojalá no se me hubiera quedado pequeña. Ojalá el sol y los lavados no la hubieran desgastado.

 Hay cosas que no deberían deteriorarse con el paso de los años: el amor es una de esas cosas.

el_amor_es_de_esas_cosas

Dormir de espaldas a nuestra pareja

Dormir de espaldas a nuestra pareja puede ser, en un determinado momento, sano y saludable.

Es la demostración de un desencuentro puntual, de una discusión o un malentendido. Y escenificarlo ayudará a nuestra pareja a entender que algo que ha dicho o hecho nos ha molestado.

Cualquier relación pasa por momentos en los que ni la comunicación ni la sintonía es perfecta. Momentos del día que llegan y pasan.

No dejamos de querer a una persona por desear o necesitar dormir de espaldas a ella.

Afortunadamente, un Amor no se muere, ni se deteriora tras un enfado o una discusión.

A veces, es un punto de inflexión que permitirá reconsiderar a los cónyuges el espacio que ocupan. Y no sólo en la cama, sino también en la relación.

¿Cuánto “tiempo de exposición” al Amor necesitas?

Cada uno necesita un espacio, una distancia, un “tiempo de exposición” al Amor.

Al igual que el Sol abrasa si uno se expone mucho tiempo a él, el Amor puede llegar a asfixiar.

Es necesario saber cuánto Amor es capaz nuestra pareja de asimilar, cuántos besos necesita.

Hay que dar la cantidad que pide. Ofrecerlos por exceso o por defecto… puede representar un problema. Se puede llegar a cansar.

Tal vez tu pareja no necesite la misma cantidad de Amor que tú para vivir.

Lento y con cariño

Existen muchos sabores en la vida. Muchas sensaciones que pararse a sentir, a saborear. El amor es una de ellas. No la única, por supuesto.

Uno puede probar un helado y pensar. “Ummm, qué rico” Y enseguida desear probar una nueva cucharadita… buscando volver a estremecerse.

El amor tiene muchos sabores. Digamos que es, más bien, una materia prima con la que se pueden preparar muchos platos. Dicen que lento y con cariño los guisos saben mejor. De hecho, los gourmets son enemigos del fast food o la comida rápida.

Algunos, hambrientos, desearán saciar su apetito rápidamente… “Venga. Lo que sea, ya” -dirán-. “Vuelta y vuelta, y a la boca”. Pero no puede saber igual, ni uno puede alimentarse toda la vida así. Ha de cuidar lo que ingiere. Y es que, aunque el amor, no sea un alimento… alimenta. Y, a veces, incluso, hasta se indigesta…